Mariana Rey «Ahuecar. 50 años de pintura» exposición Santiago Serrano

Santiago Serrano exposición AHUECAR en Marquesa Gallery

Ahuecar. 50 años de pintura

“La pintura, antes que nada, es un modo de ver. Lo que vemos o cómo lo vemos está condicionado por lo que sabemos o creemos.”1
John Berger, 1972

 

Este verano, en su estudio de Caracenilla, mientras hablábamos de arte y de lenguaje, Santiago Serrano pronunció una palabra: ahuecar. La forma en que la dijo, y lo que significaba, nos dejó en silencio. Nos habló de cómo esa palabra comienza con una apertura —la “a”—, atraviesa un silencio —la “h”—, y se recoge en la “u”, vocal cerrada y grave. “Es casi una meditación”, dijo. Y entonces lo supimos: ese sería el título de la exposición.

Ahuecar no nombra solo una acción formal, sino también una actitud. No se trata de llenar, sino de crear espacio, de preparar el lugar para que algo pueda surgir. De sugerir. Como en su pintura, donde todo se reduce a lo esencial: plano, materia, ritmo. Nada sobra, nada distrae.

Esta exposición se ha fraguado con calma, desde el deseo de rendir homenaje a una trayectoria artística de más de cinco décadas. Cuando comenzamos a trabajar con Santiago Serrano, en el verano de 2024, fue para inaugurar Marquesa Gallery con su exposición Geometrías del silencio. Aquel primer encuentro con su obra y su manera de estar en el mundo nos marcó. Comprendimos que estábamos ante un artista mayor, no solo por edad, sino por su forma de sostener una práctica fiel a sus principios, al margen de las modas y de los circuitos más visibles del arte.

Gracias a la complicidad de mi gran amigo y artista Bernabé Gilabert, que nos puso en contacto, viajamos a conocerlo a Cuenca, sin saber que ese viaje supondría el inicio de una relación muy especial. Santiago nos abrió las puertas de su estudio y de su casa, nos mostró su obra reciente, nos habló de pintura, de espiritualidad, del tiempo. Buceamos entre sus fotografías antiguas, libretas de apuntes, bocetos, los primeros catálogos marcados por el paso de los años, mientras nos iba enseñando obras de distintas épocas con gran entusiasmo. Descubrimos no solo su trabajo, sino también su forma de entender la vida y el arte: sin estridencias, sin prisas, con una honestidad propia de quien no tiene nada que demostrar.

Como historiadora del arte y directora de esta galería, no me interesa ocupar el lugar de los críticos ni hacer una lectura definitiva sobre la obra de Santiago Serrano, sino compartir desde dónde lo hemos pensado y por qué lo consideramos necesario hoy. 

Esta exposición pretende ser una invitación. Nuestra intención es acercar la figura de Santiago Serrano a nuevos públicos y a nuevas generaciones de coleccionistas, que tal vez no hayan tenido aún la oportunidad de descubrir una obra que, sin alardes ni estrategias, ha influido de manera clara en la abstracción española de los siglos XX y XXI.
Contamos con el espacio que ofrece una galería como la nuestra —limitado, pero flexible—, y organizamos el recorrido cronológico, para que pueda percibirse no solo la evolución formal de su lenguaje, sino también la coherencia que lo atraviesa de principio a fin. Como él mismo me dijo hace poco: “la pintura es lo único en mi vida en lo que he sido coherente”. Esa frase, tan sencilla y tan reveladora, nos acompañó en todo el proceso.

Sabemos que su trayectoria merece una gran exposición retrospectiva en una institución pública que sitúe, con el alcance que corresponde, la relevancia de su aportación a la pintura española. Esta muestra, desde el contexto y la escala de una galería como la nuestra, quiere contribuir a ese reconocimiento y ofrecer una lectura cuidadosa y fiel de su recorrido artístico.

En este viaje hemos tenido el apoyo fundamental de mucha literatura sobre Santiago, especialmente la Tesis Doctoral de Óscar Muñoz Sánchez2, que ha sido una guía rigurosa para comprender aspectos menos visibles de su obra. Y, por supuesto, la generosidad de Santiago y Angy, que nos han acompañado en cada paso con afecto y sabiduría. Carlos Ayuso, con su trabajo incansable durante meses en el estudio de Santiago, ayudando en la organización de obras, el montaje y el enmarcado. Y, por supuesto, Rocío y Raúl, parte fundamental de la galería y de esta familia, que me han dejado llevar las riendas de esta exposición con total confianza, apoyándome en cada decisión y acompañándome con entusiasmo en cada paso del proceso.

Preparando esta muestra, he vuelto a un libro que me acompaña desde hace muchos años: La deshumanización del arte, de José Ortega y Gasset (1925). Un texto escrito hace justo un siglo, pero que no podría ser más actual y conecta con la propuesta que hacemos al visitante. En un periodo en el que lo inmediato parece tener siempre la última palabra, estas líneas nos invitan a recuperar la disposición sincera, la dedicación y el deseo de exploración como formas de encuentro con el arte:

“El arte ha solido ser siempre difícil y ha exigido sacrificios y esfuerzos y humildad a quien ha querido gozarlo. (…) No comprendo cómo el que va a una exposición se complace en hallar cuadros allí parecidos a los que innumerables veces ha visto ya y no exige más bien que las paredes le propongan costas intactas de continentes recién nacidos. ¿Puede el arte tener más alta misión en la vida que ésta de permitirnos una evasión virtual de lo cotidiano, de lo que ya somos y ya sabemos? Tal vez lo que vale más en el hombre es el instinto de exploración: ese afán de fuga que le lleva a escapar de sí mismo, esa oscura inquietud que le acomete de pájaro emigrante atraído por toda palpitación de horizontes. Alguien ha dicho que vivir es querer vivir más, apetito de ampliación, un descontento confuso y sin tristeza, diario descontento que es como un amor sin amado y como un dolor que sentimos en miembros que no tenemos. Procuremos excitar en las almas vecinas estos impulsos migratorios. Goethe decía que quien quiera entender al poeta debe trasladarse a la tierra del poeta. La recomendación es más aguda de lo que a primera vista parece y vale para todas las artes.”3

Creo que la obra de Santiago Serrano es precisamente eso: un continente silencioso que nos permite, aunque solo sea por un instante, salir de lo que ya conocemos. Y si algo deseamos con esta exposición es que quienes la visiten se dejen llevar por esa “oscura inquietud” de la que hablaba Ortega y Gasset, ese impulso de búsqueda que habita en el corazón mismo del arte.

Porque, como dice el propio Santiago, “La obra de arte siempre renace con la mirada. Vive en el presente. Y es el ojo del espectador —al detenerse, al contemplar— quien la completa y le da sentido.”

Mariana Rey

Septiembre 2025

 

1 John Berger, Modos de ver, Barcelona, Gustavo Gili, 1974, p. 15. (Ed. original: Ways of Seeing, BBC/Penguin Books, 1972)
2  Óscar Muñoz Sánchez, Santiago Serrano: Tras el velo de la imagen (pintura y obra sobre papel 1967-2013) tesis doctoral, UNED, 2014.
3 José Ortega y Gasset, La deshumanización del arte y otros ensayos de estética, Barcelona, Austral, 2015, pp. 232-234.

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Rocio Martínez Martínez

Rocio Martínez es cofundadora y directora de Marquesa Gallery. Historiadora del arte y experta en mercado artístico con años de experiencia, ha trabajado estrechamente asesorando en la adquisición de obras de arte, tanto con galerías como con coleccionistas privados.

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